jueves, 31 de marzo de 2016

ASÍ SE TRABAJA EN FICCIÓN


Me encanta mi profesión. No hay cosa que disfrute más que estando en un rodaje. Pero no crean que es tan bonito como todo el mundo piensa. Es duro. Si además estas en el equipo de producción como yo, mucho más.  Os quiero hablar hoy de un rodaje de una serie de Tv.

Grabar una serie se compone de tres fases: preproducción, rodaje y postproducción.

La preproducción es la fase más difícil de todas. Esta suele comenzar uno o varios meses antes, según si es el inicio de una serie o de una temporada. Voy a partir desde la creación de una serie.


Los primeros que se reúnen son  los jefes de los equipos: director y jefe de producción, el director y el primero de dirección, la diseñadora y/o jefa de arte, el equipo de estilismo y los creadores.

Gracias a la llamada “Biblia” (donde te viene toda la información del proyecto) todos los equipos tienen una idea preconcebida de qué va la serie y lo que se pretende hacer. Es en las llamadas “lecturas de guión” o “mesas italianas”. En ellas se lee todo en voz alta y se empiezan a sacar dudas, ideas, complicaciones,…, por parte de los jefes. Es el director, junto con los creadores y productores ejecutivos (quienes ponen el dinero) quienes deciden esas cosas. Aquí queda todo claro y los equipos se ponen en marcha.

Arte se pone a construir decorados y atrezar o ambientar. Vestuario empieza a buscar las prendas que definen a cada personaje y cerrar cesiones con tiendas, showrooms, marcas… El localizador, del equipo de producción, empieza a buscar los exteriores. Los guionistas siguen con los guiones viéndolos con el director. Producción empieza a cerrar contratos, permisos, localizaciones, cesiones,…., y a soltar dinero. El director de casting empieza a buscar los actores, siempre supervisados por la cadena. Hay que destacar que los protagonistas suelen estar fichados desde el principio.

En esta fase se empieza a incorporar gente en los equipos: ayudantes, auxiliares, atrecistas, sonidistas,….

Esta fase es la más importante ya que si todo se ata bien, no deberían surgir problemas en rodaje. Mentira, siempre salen, pero menores.




Llega el rodaje. 8:00h en plató para empezar a grabar. Aquí mi departamento sufre. Media hora antes en plató de que llegue la primera actriz. Según la serie cambia la hora. Por mi experiencia en Velvet, las mujeres tiene hora y media para estar litas, y en Vive Cantando una hora. El resto del equipo, menos algunos de dirección, citados a las 8 para hacer el paseíllo. El paseíllo es la reunión de los jefes de rodaje en plató con el director viendo cómo va a ser el rodaje del día que ha preparado el director.

Todo se prepara (más atrezo e iluminación) y antes de empezar a rodar, cuando los actores están listo, se pasa a hacer “mesa Italiana” entre actores, director y script. La figura del o la script es muy complicada ya que lleva toda la continuidad de la serie. Tener en cuenta que puedes grabar unos planos un día y otros otra semana. Se cuida de que los personajes vayan igual, los planos no choquen, las miradas sean correctas, la luz,…. ¡TODO!

Luego empezamos a rodar y hay que mantener muchísimo silencio. Y repetimos y repetimos. Y cuando hace frio en la calle grabamos fuera, y cuando hace calor dentro sin aire o fuera al sol…. Vamos que es divertido porque cada día es diferente pero duro.


El ritmo de rodaje es muy rápido. Se graban una media de 5 secuencias al día. En cine suele ser una. Un capitulo se graba en 5-6 días como mucho. Solemos ir a una velocidad…. Y eso que se suele grabar a 2-3 cámaras. En cine solo una. La duración de un capitulo son 65 minutos, grabados en 5-6 días. Si a esto sumamos la meteorología, la disponibilidad de los actores, los cambios de guión, la búsqueda de nuevos personajes,…, y la prisa que tienen las cadenas para emitir... ¡YA! Aquí también están hasta arriba los editores que se pasan horas y horas metidos en las salas de montaje.

Es cierto que, a pesar de ello, se crea tan buen ambiente entre las gente. Normal, pasamos tantas horas todos juntos….

Después de esto llega la hora de recoger: postproducción. Se devuelve todo, se sigue pagando, se cierra,…., hasta la próxima temporada. ¿Qué no hay temporada porque acaba la serie? Se devuelve todo, se quitan decorados, se cierra contratos, se despide a la gente….
En cine empieza la fase de distribuir el film a las salas de cine, promocionarla,... Una fase más comercial.


                                                                  ¿Qué os ha parecido?

                                                    IMAGENES @tamaragaral

miércoles, 30 de marzo de 2016

PARA ÁFRICA


Quiero dedicarle mi entrada de hoy a la persona que más quiero en vida. Ella lo es todo para mí.
                                                                           ¡MI HERMANA!
África es mi hermana melliza. Sí, melliza, no gemela. Una melliza es esa persona que comparte un espacio contigo en el interior de tu madre. Es especial porque naces separadas por bolsas. No puedes tocarla ni mirarla. Estáis dentro del mismo sitio y muy juntas pero separadas para la bolsa de casa una. Es cuando naces cuando pones rostro a esa persona. Pienso que es algo que hace más especial a una melliza que a una gemela. Ellas nacen en el mismo sitio, muy juntas, y ahí pueden empezar los problemas y las riñas entre ellas. Por nuestra parte no. Cada una su espacio pero juntas.

Lo que más me gusta de ser melliza es que tienes una hermana de tu misma edad con la que compartir y vivir cosas pero que no se parece a ti. África es como mi padre y yo como mi madre, a nivel físico. En cuanto a la forma de ser, tenemos una mezcla. Yo soy muy aventurera y echada para delante, me busco la vida. Ella va un paso por detrás. Las dos somos inseguras pero muy cariñosas y afectivas. Nos entregamos mucho a la gente. Y, lo más importante, no podemos vivir la una sin la otra. Hasta cuando discutimos se nota lo que nos queremos. Eso es lo más especial de todo.

Si nos vieran por la calle no se imaginarían que fuéramos hermanas. ¡Miento! Por experiencia con amigos de amigos o conocidos, parecemos hermanas. Eso sí, cuando dices la palabra “mellizas” ya ese parecido desaparece y no lo ven. Cosas de la vida. Para mucha gente yo era la hermana mayor. Puede ser porque siempre he sido más grande que ella físicamente.

Somos solamente las dos. No me imagino tener otro hermano o hermana. Con nosotras basta. Bastante guerra hemos dado durante 28 años. Mis padres siempre nos cuentan la cara que se les quedó cuando el médico les dijo que traían dos. Por aquellos años mantener a dos bebes de tirón para unos padres primerizos y de clase media era algo difícil. Pero ellos tomaron fuerza y aquí estamos.
Crecimos en el barrio donde crecieron y se conocieron mis padres. Allí es donde te conoce todo el mundo. Saben de quien eres hija aunque no tengas ni idea de quién es la persona que te lo dice. Pero es normal. Hasta hace poco mis padres siempre han vivido en la misma zona, que no casa.

Hace 6 años que nos fuimos de allí. He de reconocer que se me hizo tan difícil. Jamás me hubiera imaginado que saldría de allí. Si me preguntaras hace 6 años me verías llorando y diciendo “¡Volveré!”. Ahora no me importa vivir en otro lado. Recuerdo que no dejaba de llorar. Sí, con 22 años, soy muy sentimental. Veía que mi vida empezaba a cambiar.
Hasta los 19-20 años era una persona supertimida. Iba en el grupo con mis amigas pasando desapercibida, sin hablar apenas. Ahora no me callo. Siempre he tenido complejos de mi hermana. Ella es tan estupenda. Yo la veía tan fuerte, echada para delante, se comía el mundo, mis amigas la adoraban y tenía a los chicos locos. Yo en cambio estaba detrás, en las sombras. Esos chicos que a mí me gustaban les volvían locos mi hermana. Pero ella me quiere tanto, y somos tan diferentes, que esos no le gustaban a ella y jamás (pongo la mano en el fuego) me haría algo así. Si fuéramos gemelas seria duro ser dos personas iguales físicamente y que guste más una que otra ¿verdad?

Pienso que pasé esos años gracias a ella. Cuando me rompieron el corazón, ella siempre me ha apoyado. Cada lágrima, ella me ha consolado. Seguro que esa fuerza me la ha transmitido y ahora he cambiado. Si no la tuviera a mi lado no sé cómo habría sido mi vida.

Cada año que pasa me da miedo pensar que llegue ese día en el que cada una siga su camino, algo que con 28 años está cerca. Pero es Ley de Vida y tiene que pasar. Eso sí, nada ni nadie nos podrán separar. Ella es mi dos, mi vida. Somos un dúo. LA QUIERO POR ENCIMA DE TODO.

martes, 29 de marzo de 2016

HISTORIA DEL PASADO


Hoy os quiero contar una historia del pasado, de esas que tus padre son hacen más que recordar cada vez que se juntan con sus amigos. Y si encima es con ellos con quienes vivió ese momento, más aún.

Todo se remonta a cuando mi hermana y yo teníamos 8 años. Siempre hemos veraneado en Mojacar (Almería) pero ese verano del 95 mis padres cambiaron el destino. ¿Adivinan dónde? Denia. A día de hoy no sé qué les hizo dejar el sur por el levante y más en pleno verano. ¿Qué por qué? Por la tan conocida “gota fría”. Es algo que no se me va a olvidar y no porque me acuerde de ese verano pero sí de las imágenes que vienen a mi mente, fotogramas de aquella experiencia.

Partimos rumbo a Denia mis padres, mi hermana melliza, los amigos de mi padres (Blanca y Maik, su marido alemán) y yo. Se le ocurrió a mi padre, de eso de haber sido hippie, ir de camping. Sí, sí. De camping al Levante. Un amigo les recomendó uno que aparentaba estar “chulo”, que pudimos contemplar en un folleto,  a lo que se sumó tener todo lo necesario para ello gracias a que mi abuelo acampaba cuando iba de pesca.

Según les he oído decirnos una y otra vez, y que hoy es habitual por Internet, no te fíes de lo que ves al 100%. ¡Ahí está! Parece ser que las cosas que veíamos en el folleto no existían o existían en su principio y luego desaparecieron misteriosamente. Por ejemplo fue el caso de la piscina. Mi padre sigue diciendo a día de hoy que faltaban los cocodrilos entre tanta agua verde y ramas. Ya nos podíamos despedir desde nuestra llegada de darnos un bañecito allí, pero como estábamos cerca de la playa no debimos darle mayor importancia. Pasado eso por alto, clavamos nuestras tiendas y a empezar nuestra estancia.   

Pero llegó lo que por Almería nunca habíamos visto. ¡¡LA GOTA FRIA!! No había visto llover tanto ¡en la vida! ¡Qué cantidad de agua cayó! Nunca se me olvidará ver a Maik y a mi padre de un lado para otro intentando recoger la ropa, nuestros juguetes, las cosas personales,…. Aquí el primer fotograma. Nosotras en el coche con mi madre y con Blanca.

De allí nos fuimos a un motel en la carretera. No se crean que por placer, sino porque no había sitio de toda la gente de campings que habían hospedado esa noche. Empieza aquí mi segundo recuerdo/fotogramas. Llegamos al motel y no había luz. Cogimos dos habitaciones, para la familia y para la pareja. Al no haber luz, unas escasas velas iluminaban las habitaciones. De repente llamaron a la puerta y era la de recepción que venía a preguntar por un candelabro que estaba en el pasillo y había desaparecido. Ni idea de ello. Eso sí, luego averiguamos donde estaba. En la habitación de al lado, la de los amigos de mis padres que, ante la escasez de luz, decidieron cogerlo.

A partir de aquí no me acuerdo y esto es lo que mis padres y sus amigos recuerdan siempre. Al día siguiente nos dirigimos al camping a recoger nuestras cosas y a que nos devolvieran el dinero. Estaba todo el mundo igual, y el dueño sin aparecer. Todos estábamos a que nos cubriera su seguro el valor de los daños (como la tienda de campaña de mi abuelo). Por ello, decidimos irnos sin pagar tras recoger nuestras cosas. Nosotros y el resto. Pero ahí no acaba la cosa.

Nuestro motel estaba junto a la comisaria.  Y mis padres tendiendo la tienda de campaña en su muro para que se secara. Encima cada vez que íbamos a la playa pasamos por el maldito camping. El resumen de ese verano para mis padres es: NO VOLVER. Donde esté su amada Almería que se quite todo.

Siempre serán unas vacaciones diferentes, algo que hace tener recuerdos, no sé si buenos o malos, que recordar con los amigos.

lunes, 28 de marzo de 2016

EL TÉ DE LAS CINCO (2)


CAPITULO 2

Adiós Texas

17- Julio- 2014



En unas horas estaré volando a Londres. Creía que este día nunca llegaría, pero… ¡Ha llegado!



-Tranquilo Alex, tú puedes- me digo a mi mismo tomando aire.



Es algo que no puedo remediar. Si, tengo miedo a las alturas y las vistas que tengo delante de mí no ayudan. Ver aviones despegar y aterrizar cuando en un rato estarás en uno de ellos…. ¡Uy!

Estoy sentado en una amplia hilera de sillas del aeropuerto de la ciudad de Nueva York. ¿Menuda ciudad, eh? Hace unas horas que dejé atrás la estación de trenes de Lubbock, Texas, lugar donde nací, para dirigirme a estudiar derecho a Londres. Si, dejó mis amados Estados Unidos para adentrarme en la tradicional Inglaterra.



Llevo años trabajando en la granja de mi padre para ahorrar e irme a estudiar fuera de aquel lugar. Si, Paul Jr Coleman, mi padre. Quizás no les suene su nombre pero allí, en Texas, es el rey de las vacas. Si, si. Por su jugosa carne, su rica leche,… ¡Ag! Llevo tantos años viviendo con ello que creo que he empezado a cogerle asco a la carne, a la leche, al queso,..., vamos a todo lo que provenga de una vaca. Mi abuelo, tras su muerte, le dejó a mi padre, su único hijo varón, todos sus terrenos. ¿Pueden creerlo? Sólo heredó tierras mi padre por ser hombre, ya que, según mi neandertal abuelo: “Las mujeres no están hechas para el campo, eso es cosa de hombres”. ¡Menudo idiota! Como veréis no era mi abuelo favorito. Mis cinco tías heredaron las joyas de mi difunta abuela que sumaban una gran cantidad de dólares. Ellas se dieron más que satisfechas a sabiendas que mi padre era el mayor beneficiado de ello.



Mi padre se parece al carcamal de mi abuelo. Sus dos hijos, mi hermano Derek y yo, somos el orgullo de la familia y pronto heredaremos la granja y lo que de ella deriva, es decir, la lechera y el matadero. A mi hermano eso le encanta, esta predestinado para ello. Ha heredado los genes de de mi padre. A sus treinta y dos años de edad es un hombre fuerte, con una larga melena castaña, serio y corpulento.



En cambio a mí me aborrece el campo. No me gusta nada la vida en la granja. En eso me parezco a mi madre. Ella era una hermosa cantante de country, Paige Campbell, que soñaba con viajar por todos los estados y llevar su música a todos los pueblos. Era, lo que se dice, un culo inquieto. Mi padre la conoció con diecisiete años, en la fiesta tejana de la carne, cómo no. Ella tocaba con su grupo y mi padre ayudaba a mi abuelo con la comida y al ir a pedir su porción de carne se vieron y se enamoraron. Tres meses después se quedó embaraza de mi hermano Derek y, al mes, se casaron, imagino que obligados por mi abuelo. Diez años después nací yo. Cuando cumplí los siete años de edad mi madre murió de un maldito cáncer. Fue algo muy duró que me costó mucho superar. Para ello, me metí de lleno en mis estudios. Quería ser como ella: soñadora y luchadora.



Quince años después de la tragedia, mi vida ha cambiado mucho. Cuando acabe en el instituto tuve que ayudar a mi padre y a mi hermano en la granja a cambio de un costoso jornal. No quería acabar ni allí ni así. Pase años de largas horas en la biblioteca estudiando para obtener una beca e irme a alguna universidad extranjera y así salir de Texas para no tener que dedicarme a pasear vacas, casarme joven y atarme a Lubbock. Una noche, cenando, vi un reportaje sobre las universidades europeas y me enamore. Se me salían los ojos de ver a los estudiantes en el césped del campus tirados leyendo, la nieve, las fiestas… ¡todo! Sabía que ésa sería mi meta y me destino. ¿Por qué Londres? Porque estaba al otro lado del charco. Allí nadie me conocería y estaría a miles de kilómetros de casa. Además, Europa es un continente con muchas y variadas culturas y quería conocerlas todas. Vamos, también en mi elección influenció el idioma.



Con todas esas cosas rondando por mi cabeza, trabaje muy duro hasta reunir el dinero suficiente para irme a estudiar Derecho allí. Mi elección por estudiar esta carrera viene de ya hace mucho tiempo atrás. Me gusta mucho estudiar y hacer que se cumplan las normas, y como ser policía no se me pasa por la mente ya que se necesitan cualidades físicas que no tengo, elegí las leyes.



Con el dinero listo, me metí en Internet para ver universidades y dude entre Oxford y Londres. Matriculado en la universidad, busqué piso y empecé a preparar las maletas. Con todo listo, una mañana me arme de valor y se lo dije a mi padre y a mi hermano.



            -Papá, Derek. Me voy a estudiar Derecho a la Universidad de Londres. Ya he pagado las cuotas y me he buscado un piso en el centro de la ciudad. Mi vuelo sale en tres días- dije soltándolo todo rápidamente. 



Imaginaos la situación: mi padre con un lazo de gruesa cuerda y, como mi hermano, con sus tejanos y su gorro de cowboy en la finca, cerca de las vacas. Se quedó blanco, pero reaccionó a los pocos minutos. Yo esperaba que me gritara pero no fue así. Un “sí es lo que quieres” salió de su boca y se puso a lo suyo. Mi hermano reaccionó como pensaba que lo haría mi padre:



            -¿Derecho? ¿Londres? ¿Se puede saber de donde has sacado esa estúpida idea? Aquí está tu hogar. Esta granja es nuestro futuro hermanito- dijo gritando y con cierta burla- No se quien cojones te habrá metido esas ideas en el cabezón que tiene- Se ríe y se marcha con mi padre- ¿Londres?



Fue una situación muy extraña. Espere varios días si mi padre reaccionaría a la idea de que uno de sus hijos, el pequeño, se fuera a otro continente, a otro país, para no seguir sus pasos. Pero hay veces que por mucho que esperas hay cosas que no llegan nunca.



La noche de ayer fue muy extraña. Yo llevaba años sin sacar muchos temas de conversación en la mesa porque si no eran carne, vacas, peleas, coches o chicas no interesaba el tema. Esa noche no fue diferente. Yo no dije nada pero si esperaba escuchar alguna que otra cosa de mi marcha. No fue así. Mi padre no se creía que me iba de verdad y, tras hablar del gran día en la granja, me encomendó alguna que otra tarea para mañana. Le recordé mi viaje y se hizo odios sordos, no quería verlo o no creía que en serio me fuera.



Pues ahora estoy aquí. En la ciudad de Nueva York, bueno, en el aeropuerto, leyendo la guía de Londres y esperando a que la encantadora azafata me diga que puedo embarcar de una maldita vez rumbo a Londres. Es muy tarde y llegaré al aeropuerto de Gatwick por la mañana, más o menos a las diez. Allí tomaré el tren hasta la estación de Victoria y luego el metro hasta Oxford Circus.  Cómo veis me he estudiado bien la ruta pero ¿quién no lo hace cuando va a un país que no conoce de nada?