Quiero dedicarle mi entrada de hoy a la persona que más
quiero en vida. Ella lo es todo para mí.
¡MI HERMANA!
África es mi hermana melliza. Sí, melliza, no gemela. Una
melliza es esa persona que comparte un espacio contigo en el interior de tu
madre. Es especial porque naces separadas por bolsas. No puedes tocarla ni
mirarla. Estáis dentro del mismo sitio y muy juntas pero separadas para la
bolsa de casa una. Es cuando naces cuando pones rostro a esa persona. Pienso
que es algo que hace más especial a una melliza que a una gemela. Ellas nacen
en el mismo sitio, muy juntas, y ahí pueden empezar los problemas y las riñas
entre ellas. Por nuestra parte no. Cada una su espacio pero juntas.
Lo que más me gusta de ser melliza es que tienes una hermana
de tu misma edad con la que compartir y vivir cosas pero que no se parece a ti.
África es como mi padre y yo como mi madre, a nivel físico. En cuanto a la
forma de ser, tenemos una mezcla. Yo soy muy aventurera y echada para delante,
me busco la vida. Ella va un paso por detrás. Las dos somos inseguras pero muy
cariñosas y afectivas. Nos entregamos mucho a la gente. Y, lo más importante,
no podemos vivir la una sin la otra. Hasta cuando discutimos se nota lo que nos
queremos. Eso es lo más especial de todo.
Somos solamente las dos. No me imagino tener otro hermano o
hermana. Con nosotras basta. Bastante guerra hemos dado durante 28 años. Mis
padres siempre nos cuentan la cara que se les quedó cuando el médico les dijo
que traían dos. Por aquellos años mantener a dos bebes de tirón para unos
padres primerizos y de clase media era algo difícil. Pero ellos tomaron fuerza
y aquí estamos.
Crecimos en el barrio donde crecieron y se conocieron mis
padres. Allí es donde te conoce todo el mundo. Saben de quien eres hija aunque
no tengas ni idea de quién es la persona que te lo dice. Pero es normal. Hasta hace
poco mis padres siempre han vivido en la misma zona, que no casa.
Hace 6 años que nos fuimos de allí. He de reconocer que se
me hizo tan difícil. Jamás me hubiera imaginado que saldría de allí. Si me
preguntaras hace 6 años me verías llorando y diciendo “¡Volveré!”. Ahora no me
importa vivir en otro lado. Recuerdo que no dejaba de llorar. Sí, con 22 años,
soy muy sentimental. Veía que mi vida empezaba a cambiar.
Hasta los 19-20 años era una persona supertimida. Iba en el
grupo con mis amigas pasando desapercibida, sin hablar apenas. Ahora no me callo.
Siempre he tenido complejos de mi hermana. Ella es tan estupenda. Yo la veía
tan fuerte, echada para delante, se comía el mundo, mis amigas la adoraban y
tenía a los chicos locos. Yo en cambio estaba detrás, en las sombras. Esos
chicos que a mí me gustaban les volvían locos mi hermana. Pero ella me quiere
tanto, y somos tan diferentes, que esos no le gustaban a ella y jamás (pongo la
mano en el fuego) me haría algo así. Si fuéramos gemelas seria duro ser dos
personas iguales físicamente y que guste más una que otra ¿verdad?
Pienso que pasé esos años gracias a ella. Cuando me
rompieron el corazón, ella siempre me ha apoyado. Cada lágrima, ella me ha
consolado. Seguro que esa fuerza me la ha transmitido y ahora he cambiado. Si
no la tuviera a mi lado no sé cómo habría sido mi vida.
Cada año que pasa me da miedo pensar que llegue ese día en
el que cada una siga su camino, algo que con 28 años está cerca. Pero es Ley de
Vida y tiene que pasar. Eso sí, nada ni nadie nos podrán separar. Ella es mi
dos, mi vida. Somos un dúo. LA QUIERO POR ENCIMA DE TODO.





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