lunes, 11 de abril de 2016

EL TÉ DE LAS CINCO (IV)


CAPITULO 4

Tras Florencia, Londres

18- Julio- 2012



Hoy Londres ha amanecido con lluvia. En la capital británica no es de extrañar este tiempo aunque estemos en pleno julio. Por eso en mi bolso nunca faltan unas buenas gafas de sol, un bote de crema, una chaqueta y un paraguas. Esto es lo que podría llamar el kit de un buen turista en Inglaterra. Ahora llueve pero seguro que dentro de una media hora o así empezará a salir el sol del verano. Las inglesas que veo pasear por la calle están acostumbradas. Esta lloviendo y van con sus shorts, sus tirantes y sus sandalias. Algunas incluso sin paraguas. Si a alguna chica francesa, en especial de Lyon como yo, se le ocurriera ir así en este momento mañana seguro que amanece tumbada en la cama con fiebre. Lo se de buena mano ya que hace un par de semanas me pasó a mí.



A primeros de julio me vine a vivir a Londres. No venía de Francia como pueden pensar. El septiembre pasado me fui a vivir a Florencia, Italia. Soy una apasionada del arte griego y romano y, entre Grecia y Florencia me quede con la italiana. Desde entonces no sé nada de mi familia. Me fui sin decirles nada a mis padres. No piensen que hay mala relación entre nosotros, al contrario. Quería conocer mundo, tomarme un año sabático y pensar sobre mi futuro. No he tenido tiempo de pensar y por eso el año sabático va a convertirse en año ‘bi-sabático’ porque hasta entonces, no voy a regresar a casa. Tras Viena, Berlín y Florencia, en mi lista de lugares que visitar pone Londres y aquí estoy. Hoy me he levantado de la habitación de un pequeño hotel en el que resido y me he puesto a caminar sin destino. Al pasar por el McDonalds de Oxford Street, me han empezado a sonar las tripas y he entrado a tomar un rico desayuno: un café sólo y un donuts. Hay que empezar con fuerza el día. Al salir del establecimiento, me he dirigido a la escuela donde tengo intención de estudiar inglés durante todo lo que aguante en la ciudad: Belgravia College.



Una vez llego a la puerta me resguardo de la lluvia bajo el tejadillo y cierro el paraguas tras sacudirlo un poco para quitar el agua. Subo por las escaleras, ya que el ascensor está ocupado, y me dirijo al quinto piso, lugar donde se encuentra el aula donde se va a realizar el examen de nivel. Con este examen nos repartirán en clases y turnos. Se me da bastante bien el ingles por lo que no me preocupo mucho ya que estaré en un nivel alto. Me siento en una mesa redonda donde hay dos chicas más y una mujer con el pelo canoso me entrega el examen. ¡Um! Un test y una redacción sobre el arte. ¡Chupado!



Una vez acabo el examen bajo las escaleras hasta la primera planta para ir a la secretaría a pagar las tasas de la matricula. Hay una fila larguísima de gente de todas partes de Europa: españoles, italianos, alemanes,… Sin duda Londres es el destino favorito en verano para escaparse a aprender inglés. Detrás de mi tengo unos chicos españoles que hablan de su residencia en Barbican. Pongo un poco el odio porque, para pasar todo el año aquí, me interesa buscarme algo que no sea la habitación de un hotel.



Antes de salir por la puerta me llama la atención un tablón de anuncios que hay junto al ascensor. En él hay un montón de ofertas de trabajo para estudiantes: estudiantes que se ofrecen a dar clases, venta de libros, flyers de fiestas en discotecas y…, y un anuncio de un chico que busca compañeros de piso. ¡Merde! El anuncio es de hace unos días y seguro que ya esta cogido. Bueno, por informarme no pierdo nada. Cojo mi libreta para apuntar. Veo que está aquí al lado, cerca del metro de Oxford Circus. Saco mi móvil y marcó el número: 6-3-8-8-7-5-0-0-2. Ethan.



            -Bonjour monsiur Ethan. Mi nombre es Daphne y he visto su anuncio de que busca compañeros de piso y me gustaría saber más de la oferta. Sí. 300 libras al mes.-apunto en mi libreta- Comida a parte. Si. Dos baños. Ajam. Cuatro dormitorios, sí. ¿Qué le queda uno libre? Pues me gustaría mucho…. En serio, Pues en un par de horas podría instalarme. Merci, merci beaucoup-cuelgo más feliz que nadie.



¡Si, si, si! He conseguido piso. Además, está en el centro y tirado de precio. Menudo idiota cobrarlo a 300 libras porque por ese precio.....¡Merde! Seguro que es un antro. Claro, de ahí ese precio tan bajo. Bueno Daphne, ves a verlo y siempre podemos volver al hotel.



Una vez dejo mis comeduras de cabeza a un lado me dirijo al hotel en busca de mi maleta.

De camino noto vibrar mi móvil. Es una llamada de mi madre. Decido no cogerlo. Veo que viene el autobus. Tardaré más o menos dos horas y a la hora de comer.




No hay comentarios:

Publicar un comentario