CAPITULO
4
Tras
Florencia, Londres
18-
Julio- 2012
Hoy Londres ha
amanecido con lluvia. En la capital británica no es de extrañar este tiempo
aunque estemos en pleno julio. Por eso en mi bolso nunca faltan unas buenas
gafas de sol, un bote de crema, una chaqueta y un paraguas. Esto es lo que
podría llamar el kit de un buen turista en Inglaterra. Ahora llueve pero seguro
que dentro de una media hora o así empezará a salir el sol del verano. Las
inglesas que veo pasear por la calle están acostumbradas. Esta lloviendo y van con
sus shorts, sus tirantes y sus sandalias. Algunas incluso sin paraguas. Si a
alguna chica francesa, en especial de Lyon como yo, se le ocurriera ir así en este
momento mañana seguro que amanece tumbada en la cama con fiebre. Lo se de buena
mano ya que hace un par de semanas me pasó a mí.
A primeros de julio me vine
a vivir a Londres. No venía de Francia como pueden pensar. El septiembre pasado
me fui a vivir a Florencia, Italia. Soy una apasionada del arte griego y romano y, entre
Grecia y Florencia me quede con la italiana. Desde entonces no sé nada de mi
familia. Me fui sin decirles nada a mis padres. No piensen que hay mala
relación entre nosotros, al contrario. Quería conocer mundo, tomarme un año
sabático y pensar sobre mi futuro. No he tenido tiempo de pensar y por eso el
año sabático va a convertirse en año ‘bi-sabático’ porque hasta entonces, no
voy a regresar a casa. Tras Viena, Berlín y Florencia, en mi lista de lugares
que visitar pone Londres y aquí estoy. Hoy me he levantado de la habitación de
un pequeño hotel en el que resido y me he puesto a caminar sin destino. Al
pasar por el McDonalds de Oxford Street, me han empezado a sonar las tripas y
he entrado a tomar un rico desayuno: un café sólo y un donuts. Hay que empezar
con fuerza el día. Al salir del establecimiento, me he dirigido a la escuela
donde tengo intención de estudiar
inglés durante todo lo que aguante en la ciudad: Belgravia College.
Una vez llego
a la puerta me resguardo de la lluvia bajo el tejadillo y cierro el paraguas
tras sacudirlo un poco para quitar el agua. Subo por las escaleras, ya que el
ascensor está ocupado, y me dirijo al quinto piso, lugar donde se encuentra el
aula donde se va a realizar el examen de nivel. Con este examen nos repartirán
en clases y turnos. Se me da bastante bien el ingles por lo que no me preocupo
mucho ya que estaré en un nivel alto. Me siento en una mesa redonda donde hay
dos chicas más y una mujer con el pelo canoso me entrega el examen. ¡Um! Un
test y una redacción sobre el arte. ¡Chupado!
Una vez acabo
el examen bajo las escaleras hasta la primera planta para ir a la secretaría a
pagar las tasas de la matricula. Hay una fila larguísima de gente de todas
partes de Europa: españoles, italianos, alemanes,… Sin duda Londres es el
destino favorito en verano para escaparse a aprender inglés. Detrás de mi tengo
unos chicos españoles que hablan de su residencia en Barbican. Pongo un poco el
odio porque, para pasar todo el año aquí, me interesa buscarme algo que no sea la
habitación de un hotel.
Antes de salir
por la puerta me llama la atención un tablón de anuncios que hay junto al
ascensor. En él hay un montón de ofertas de trabajo para estudiantes:
estudiantes que se ofrecen a dar clases, venta de libros, flyers de fiestas en
discotecas y…, y un anuncio de un chico que busca compañeros de piso. ¡Merde!
El anuncio es de hace unos días y seguro que ya esta cogido. Bueno, por
informarme no pierdo nada. Cojo mi libreta para apuntar. Veo que está aquí al
lado, cerca del metro de Oxford Circus. Saco mi móvil y marcó el número: 6-3-8-8-7-5-0-0-2.
Ethan.
-Bonjour monsiur Ethan. Mi nombre es
Daphne y he visto
su anuncio de que busca compañeros de piso y me gustaría saber más de la
oferta. Sí. 300 libras al mes.-apunto en mi libreta- Comida a parte. Si. Dos baños. Ajam. Cuatro dormitorios, sí. ¿Qué
le queda uno libre? Pues me gustaría mucho…. En serio, Pues en un par de horas
podría instalarme. Merci, merci beaucoup-cuelgo más feliz que
nadie.
¡Si, si, si! He conseguido piso. Además, está en
el centro y tirado de precio. Menudo idiota cobrarlo a 300 libras porque por
ese precio.....¡Merde! Seguro que es un antro. Claro, de ahí ese precio tan
bajo. Bueno Daphne, ves a verlo y siempre podemos volver al hotel.
Una vez dejo mis comeduras de cabeza a un lado me
dirijo al hotel en busca de mi maleta.
De camino noto vibrar mi móvil. Es una llamada de
mi madre. Decido no cogerlo. Veo que viene el autobus. Tardaré más o menos dos
horas y a la hora de comer.
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