martes, 26 de abril de 2016

Ains los amigos....


Hoy quiero hablaros de lo que significa para mí la amistad. Tengo mucho de lo que hablar sobre ello, pero hoy dedicare un poco.

Mis amigas dicen que peco de esperar de la gente lo mismo que doy yo, y es mucho créanme. ¿Y qué pasa? Cuando no recibo eso, pienso que algo malo pasa: no les caigo bien, no me quieren, están enfadadas,…. Por ello me han aconsejado a no esperar nada de nadie, y así lo que llegue me sorprenderá.

Me considero una persona atenta y cariñosa con mis amigos. Me gusta saber de ellos, dar abrazos, reír sin para,  que se desahoguen, que lloremos juntos,…, lo que viene a ser una amiga para mi parecer, ya que los amigos son la familia que eliges.  

Yo no soy de las que da para recibir algo a cambio. Soy así, de dar, pero me molesta que cuando yo estoy mal, sabiendo que me gusta que me den abrazos y eso, no reciba nada, porque yo también lo necesito. Soy fácil de comprar (jajajaja) Claro que cuando no vienen esas cosas, me hundo. Pero eso va a cambiar, ya veréis. Mala pata a quien sea el primero que le toque.



También me han recomendado que trate a la gente como me tratan a mí. No vayan a pensar mal. ¿Eres simpático conmigo? Yo lo soy contigo. ¿No me escribes ni me llamas? No recibirás un solo WhatsApp mío. ¿Te importo un pepino? Me importas dos.

Llevo una temporada poniéndolo en práctica, y si funciona. Pero hay veces que no puedo. Miren que lo he intentado un montón de veces pero hay con gente que no me sale. Creo que hay algo dentro de que piensa que esa gente merece la pena, que un día malo lo tiene cualquiera. Y perdono, perdono y luego… ¡ZAS! ¡Otro tortazo!

Es con el tiempo cuando ves esas cosas, y duele. Pero aprendemos a base de tortazos por lo que prefiero pensar ¡qué no les importo! Así podré ver qué pasa. No corto por lo sano, dejo un parte sin corta por si se puede volver a unir o se termina rompiendo solo.



A día de hoy tengo a mis amores, mis amigas que siempre siempre están ahí y a las cuales no las cambio por nada del mundo. Sé que no son como yo, de cariñosas, pero las quiero así. Ellas no se vendieron de una manera y luego resultaron de otra manera.

Luego tengo los conocidos, aquellas personas con las que contar para X cosas. Sé que en una fiesta no me van a fallar pero que cuando me sienta sola, quiera un abrazo o llore, no van a estar. Teniendo esto claro no sufriré. A este segundo nivel he bajado a algunas personas y, ahora sí, tiene que hacer el doble para que vuelvan a considerarl@s amig@s.

Lo siento, es lo que toca. Ya voy a dejar de ser boba.


No hay comentarios:

Publicar un comentario