Hoy quiero hablaros de lo que significa para mí la amistad.
Tengo mucho de lo que hablar sobre ello, pero hoy dedicare un poco.
Mis amigas dicen que peco de esperar de la gente lo mismo
que doy yo, y es mucho créanme. ¿Y qué pasa? Cuando no recibo eso, pienso que
algo malo pasa: no les caigo bien, no me quieren, están enfadadas,…. Por ello
me han aconsejado a no esperar nada de nadie, y así lo que llegue me sorprenderá.
Me considero una persona atenta y cariñosa con mis amigos.
Me gusta saber de ellos, dar abrazos, reír sin para, que se desahoguen, que lloremos juntos,…, lo
que viene a ser una amiga para mi parecer, ya que los amigos son la familia que
eliges.
Yo no soy de las que da para recibir algo a cambio. Soy así,
de dar, pero me molesta que cuando yo estoy mal, sabiendo que me gusta que me
den abrazos y eso, no reciba nada, porque yo también lo necesito. Soy fácil de
comprar (jajajaja) Claro que cuando no vienen esas cosas, me hundo. Pero eso va
a cambiar, ya veréis. Mala pata a quien sea el primero que le toque.
También me han recomendado que trate a la gente como me tratan
a mí. No vayan a pensar mal. ¿Eres simpático conmigo? Yo lo soy contigo. ¿No me
escribes ni me llamas? No recibirás un solo WhatsApp mío. ¿Te importo un pepino?
Me importas dos.
Llevo una temporada poniéndolo en práctica, y si funciona.
Pero hay veces que no puedo. Miren que lo he intentado un montón de veces pero
hay con gente que no me sale. Creo que hay algo dentro de que piensa que esa
gente merece la pena, que un día malo lo tiene cualquiera. Y perdono, perdono y
luego… ¡ZAS! ¡Otro tortazo!
Es con el tiempo cuando ves esas cosas, y duele. Pero
aprendemos a base de tortazos por lo que prefiero pensar ¡qué no les importo!
Así podré ver qué pasa. No corto por lo sano, dejo un parte sin corta por si se
puede volver a unir o se termina rompiendo solo.
A día de hoy tengo a mis amores, mis amigas que siempre
siempre están ahí y a las cuales no las cambio por nada del mundo. Sé que no
son como yo, de cariñosas, pero las quiero así. Ellas no se vendieron de una
manera y luego resultaron de otra manera.
Luego tengo los conocidos, aquellas personas con las que
contar para X cosas. Sé que en una fiesta no me van a fallar pero que cuando me
sienta sola, quiera un abrazo o llore, no van a estar. Teniendo esto claro no sufriré.
A este segundo nivel he bajado a algunas personas y, ahora sí, tiene que hacer
el doble para que vuelvan a considerarl@s amig@s.
Lo siento, es lo que toca. Ya voy a dejar de ser boba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario